SERVICIOS SOCIALES PARA TODOS Y TODAS. NO A LOS RECORTES

16 febrero 2006

GRACIAS.


Mañana Dani cumple un mes. Solo lleva un par de semanas en casa porque tuvieron que pasar 17 días para que las puertas del Hospital Madrid Montepríncipe se abrieran para despedir a "IncrediDani". Si nombro el Hospital es porque quiero agradecer publicamente la atención que nos han prestado todos y cada uno de los médicos y enfermeras del mismo.Han sido días un tanto complicados para nosotros. Empezando porque pensábamos dar a luz en el Hospital de Alcorcón, pero las cosas se precipitaron tras una consulta y nos dejaron ingresados en lunes 16 de enero. Visto como han transcurrido las cosas, no me arrepiento de haber estado allí. El trato profesional de todo el personal ha sido muy bueno, nos han dado la información en su debido momento y se han ocupado mucho y muy bien de Daniel.
Hasta ahí todo perfecto, cada cual cumple con sus obligaciones, realiza su trabajo, que para eso nos pagan. Yo quiero agradecer el trato humano que nos han brindado. La primera semana de ingreso, en la cual madre e hijo estaban ingresados, una en planta y el otro en la UCI, fue muy dura. No pudimos disfrutar del enano porque se lo llevaron a observación para iniciar el estudio que concluiría el jueves 2 de febrero. En realidad nos plantamos en miércoles 18 con la sensación, triste y frustrante, de que nada había salido ni por asomo como esperábamos. Había estado nueve meses fantaseando con el momento más feliz de mi vida, y en apenas 30 horas pasó todo de forma tan imprevista, que me dejó una sensación agridulce, sensación que por supuesto se borró de un plumazo en el momento en el que se abrieron las puertas del quirófano a las dos de la mañana, y le sacaron a él envuelto en una manta eléctrica.Decía que esa semana fue dura, especialmente el miércoles 18. Tuvimos la suerte que en esos momentos de mierda (he buscado en el diccionario una bella palabra que ilustre más finamente mi sentimiento pero no doy con ella) nos encontrábamos atendidos por un equipo de enfermeras y doctores espléndido. Quiero resaltar el trabajo de ellas, de las enfermeras, que se pusieron a nuestra disposición, sobretodo atendiendo a Lorena, con un cariño que va más allá de la estricta profesionalidad.
No puedo decir mucho más, un agradecimiento sincero se ilustra perfectamente con un "gracias" si es sentido.
Hago extensible el agradecimiento a todos los que os habeis preocupado por nosotros, ha sido muy importante. Gracias.

15 febrero 2006

ME MUDO DE PAÍS, LO JURO


Estoy sopesando seriamente si mudarme. Si, mudarme de país, marcharme a alguna latitud en la que no existan políticos. Manda güevos con la joven democracia y la constitución y los fulanos del Congreso. La joven democracia de la que tanto vacilamos se suicidaría si fuese o fuera un ser animado. La indecencia moral y práctica de los políticos de este país hace que me entren profundísimas arcadas cada vez que leo el periódico. Yo creo que voy a pasar por alto a partir de ahora la sección de “Nacional”, porque señores y señoras: yo no leo el periódico, lo padezco. Entre que la sección reseñada es una muestra diaria de excremento público (de hecho no solo me saltaré la sección, sino que la tiraré a la basura dentro de una de esas bolsitas negras tan monas que hay en los parques para las caquitas de los perros), que la de deportes es infumable para los no futboleros (un servidos for example) y que la sección de “Internacional” se repite más que el salmorejo, me quedo con una desazón que me lleva a darme de cabezazos con el plexiglas del viaducto de Bailén. No se si de habrán dado cuenta, pero me queda la sección de la parrilla televisiva (la programación de la tele es deprimente hasta por escrito), “Local” en la cual según el periódico que leas te conviertes en observador pasivo de la ablación personal de los políticos de turno, “Economía” que para el común de los mortales es como hacer un Sudoku de esos pero a lo bestia, y finalmente queda las necrológicas. Lo reconozco: Cada vez me tomo más tiempo en ver quién ha pasado a mejor vida. Como se llamaban, que edad tenían… Ya me imagino la expresión de sus caras. Los que me conozcan pensarán aterrados: “Si parecía un chico normal…" Pues así están las cosas.

Siempre me pasa lo mismo, me voy por las ramas. Decía al principio que estoy pensando en fugarme a algún recóndito país donde la chulería y el hacer daño al prójimo no sea disciplina Olímpica y pública. Yo solo encuentro una solución para que me pueda quedar a vivir en este burdel nacional, o autonómico, o autonómico de naciones, o como cada cual quiera llamarlo. Propongo despedir fulminantemente a todos y cada uno de los fulanos y fulanas que intoxican la vida pública a diario desde su tribuna del Congreso. Despido procedente y a la cola del INEM. Y allí vais y le contáis a la impasible funcionaria si vuestro barrio se llama nación, si recogéis firmas para la beatificación de Don Manuel, o si Izquierda Unida se va a la mierda. Ya veréis la jeta de la amable señorita mientras os escucha y alza el sello con la fecha de la próxima paradita por su oficina. Gozo y regozo con tan solo imaginarlo.

Lo dicho, voy a dejar de leer el periódico para leer ese pasquín que ojea mi hermana pequeña llamado Que! Por lo menos ahí podré leer noticias del estilo “Los niños que se muerden las uñas tienen estrés o reclaman atención” (28 años después de iniciarme en el gustoso rito de repasarme las uñas con los dientes he comprendido porque lo hago: ¡Mamá, estoy estresado y reclamo atención!). “Los secretos de las series al descubierto”, “A El Sueño de Morfeo le gusta dormir en la playa” y noticias similares (las anotadas las he sacado de la edición de hoy). A decir verdad me importan un güevo, pero por lo menos no me sublevo.

Salud y amor.

07 febrero 2006

NO SON BRUTITOS NI NADA.


Que poquita risa tienen estos musulmanes. En realidad el escaso, sino nulo, sentido del humor lo tienen los pocos energúmenos que se dedican a convertir en territorio comanche todo lo que pillan a cuento de unas caricaturas ilustradas en Dinamarca el año pasado.

Más allá de que sea o no una falta de respeto, cada cual que juzgue de acuerdo con sus principios, la verdad es que las reacciones a lo largo y ancho del mundo están siendo desmesuradas. Personalmente no creo en nada, y si hay dios, sea Alá o Buda que baje y ponga un poco de orden en mi vida que soy como Santo Tomás, si no lo veo no lo creo. Como decía, no creo en nada y considero que se puede hacer broma y chanza de todo o de casi todo, y si alguien se molesta, pues perdóneme usted que no ha sido con ánimo ofensivo, o si. Lo que me da la sensación es que en este mundo de proliferación de armas nucleares, de degradación medio ambiental, de exaltación nacionalista y religiosa hay casos de fulanos y fulanas que viven por y para el cabreo. Son profesionales de la exaltación de la enemistad y de lucha contra el mundo. Auténticos mercenarios de la crítica destructiva y el odio. Si algún día reinara la paz y la armonía absoluta en la tierra, estos sujetos con similitudes genéticas al garbanzo extremeño aunque con aspecto humano, se consumirían asfixiados por su propia mezquindad, reduciéndose a cenizas con olor a azufre. Ejemplos no nos faltan en el patio de colegio llamado Congreso de los Diputados, pero de momento solo piden firmitas para su causa, se perdonan créditos millonarios, o me comen la orejita con lenguas propias y errehaches autóctonos.

Me pierdo. Estaba hablando del Mahoma ese con el petardo en el turbante que tanto ha mosqueado a algunos talibanes. Yo, como ferviente lector de la revista El Jueves, me adhiero al apoyo que se ha manifestado a favor de los dibujantes y de la revista danesa. Comprendo a los que se han sentido ofendidos y lo han manifestado de forma pacífica y siento que lo hayan vivido así, ya que no creo que os dibujantes hayan querido ofender al Islam. Pero dedico mi más ferviente repulsa a esos fanáticos cegados por una fe que malinterpretan, pervierten y ahogan; a los fascistas oportunistas que se suben al carro de la crítica a una religión que nada les ha hecho más allá de exaltar su ya de por si exacerbado racismo. Por mi, podéis mataros entre vosotros, pero no me pidáis que me una a vuestra febril demencia.

No se muy bien como concluir, más que agradecer que aún queden personas que viven la religión desde el amor y la confraternidad, y pedirles que si un día de éstos contactan con Él, le digan que se pase a verme, que tengo un par de cosillas que consultarle.